miércoles, 15 de febrero de 2017

Práctica 4

Pediculosis y su prevención


Los piojos son parásitos que se alimentan de sangre humana y que necesitan de calor y humedad para vivir. Se transmiten por el contacto directo entre cabezas como también por el compartir de objetos como peines y gorros. Los piojos provocan picores en la cabeza de los niños debido a la saliva que inyectan cuando pican para alimentarse de la sangre humana. El piojo se camufla, es decir, tiene la capacidad de adoptar el tono del cabello para pasar más desapercibido. Aun así, siguen siendo visibles al ojo humano.
1 de cada 4 niños en edad escolar, contraen piojos. Los piojos contagian más a los niños, de entre 3 y 10 años, porque a estas edades es cuando hay más contacto físico. Sin embargo, nadie está a salvo de contraer piojos por lo que su prevención es más que necesaria. Es importante recordar que los piojos se dan con mayor frecuencia en pelos largos. Por ello debemos hacer lo posible para que los niños lleven el pelo corto o recogido.




¿Qué harías si un niño se rasca o se queja de picor?

  • Revisar cuidadosamente la cabeza de los niños si nota que hay picores y en las épocas de mayor incidencia.
  • Comunicar al colegio si el niño tiene piojos
  • Orientar a los niños sobre las formas de contagio
  • Los niños siempre deben usar su toalla, peine y cepillos de forma individual, no compartirlos con nadie y mantenerlos separados del resto de productos tanto en casa como en el colegio.
¿Cómo se puede evitar el  contagio dentro de una  casa?


  •  Lavar toda la ropa de la persona infestada a altas temperaturas (60 grados) en la lavadora para eliminar piojos o liendres que puedan contener.
  • Revisar todos los objetos, al igual que las cabezas de los niños, para detectar la presencia o no de piojos.
  • No compartir peine
  • Las sábanas y mantas que pueden ser lavados a altas temperaturas, deben ser lavadas en la lavadora.
  • Los peluches, jerseys, bufandas... que no puedan ser lavadas en la lavadora a altas temperaturas, por medida de precaución, se recomienda depositarlos en una bolsa de plástico que se pueda cerrar herméticamente y dejarlos guardados durante una semana. De este modo las liendres y piojos se mueren ya que estarán fuera de su huésped y ya no habrá riesgo de contagio porque los piojos no sobreviven más de dos días fuera de la cabeza humana.

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